Cultura y el FER, impresentables. Armando ridículos (Fuente: El cordillerano) Los escritores que tomaron parte de la última edición de la Feria del Libro de Buenos Aires hicieron público su descontento. Afirman que se los invitó para “hacer número” y que las antologías que se dieron a conocer son impresentables.
“Lejos de conformarnos en algún aspecto”, el accionar de la Subsecretaría de Cultura de Río Negro “nos ha llenado de frustraciones e indignación a todos y cada uno de los escritores afectados”. Así de contundente es el pronunciamiento que dio a conocer una decena de autores rionegrinos, entre ellos, las barilochenses Norma Dus, Susana Amuchástegui, Carolina Biscayart y Laura Calvo. Aparece entre los firmantes el también vecino de esta ciudad Sergio Petriw.
Los escritores dieron a conocer sus impresiones, “al no recibir una respuesta concreta de parte del subsecretario de Cultura de la provincia de Río Negro, Armando Gentili, ni de quienes conforman el grupo editorial FER a las numerosas notas enviadas, en forma individual tras la Feria del Libro, donde se presentaron las producciones 2010 de los escritores rionegrinos”.
Muy descontentos, cuentistas y poetas trajeron a colación varias situaciones de descuido. Por ejemplo, mencionaron que para participar de la 36ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, “los pasajes en la empresa El Valle, con la que opera el gobierno de Río Negro, (micros carreta con un servicio lamentable) estuvieron en nuestro poder apenas horas antes de viajar, dificultando seriamente la organización personal ya que no había confirmación de que llegaran a tiempo”.
Además apuntaron que “los viáticos también estuvieron tardíamente disponibles. Ante los reclamos por una y otra cosa, se nos dijo que era un problema de Economía, dependencia que por lo visto, se demora siempre a pesar de que los recursos del FER deberían estar disponibles en tiempo y forma, evitando dificultades y gastos extras a los escritores u otros artistas. En realidad, y en vista de que esto es una constante cada vez que acudimos invitados por Cultura a algún evento, consideramos que se trata de una excusa puesta sistemáticamente por no gestionar los recursos con antelación suficiente”.
También hubo problemas con las “entradas a la Feria del Libro. Se nos dijo que nos serían enviadas por correo postal para tener libre acceso a la Feria (como estaba convenido) y hubo muchos escritores que no las recibieron, debiendo llamar repetidas veces por celular a larga distancia a Silvio Castro para que nos las acercaran a una de las entradas a la Feria y poder pasar al predio”.
Marginación
Las cosas no mejoraron durante la hipotética presentación de los trabajos. “Después de un refrigerio en el stand de la provincia de Río Negro, donde apenas tuvimos tiempo de vernos las caras con el resto de los escritores rionegrinos, mirar los libros editados, azorarnos por los errores más notorios e intercambiar algunas opiniones, nos trasladamos a la Sala Alfonsina Storni, donde se realizó la presentación de los libros del FER. Cabe preguntarse si son éstos los únicos libros que gozan el beneficio de ser presentados en ese espacio y por qué, ya que hubo otras ediciones de autores rionegrinos correspondientes al período que sólo fueron expuestas en el stand y ni se las mencionó”.
Pero “yendo a las ediciones del FER, objeto principal, aparentemente, de la contratación de una sala a tal efecto, nos preguntamos: ¿cómo es posible que siendo invitados, justamente, para la presentación de las Antologías de Cuento y Poesía, los escritores integrantes de las mismas estuvimos absolutamente ignorados? Aquí cabe otra pregunta: ¿para qué la provincia asumió los gastos de traslados y viáticos? ¿Para hacer número en la sala? ¿Para quedar bien? Pues lograron todo lo contrario. El discurso político del señor Gentili, donde se explayó sobre el maravilloso accionar de la Subsecretaría de Cultura y su participación en la próxima Feria del Libro de Frankfurt, no bastó para cubrir el bache ‘literario’ que significó la ausencia de alguien del mundo académico que se refiriera a las Antologías de Cuento y Poesía, y a sus autores, la mayoría presentes en la Feria”.
Relataron los firmantes que “sólo los escritores premiados se auto-presentaron y leyeron, a las corridas, unos textos. En esto consistió la Presentación del FER 2010. Una mediocridad por donde se la mire. La señora Mónica Larrañaga, quien aparece como compiladora y coordinadora editorial de ambas antologías (ya hablaremos sobre su accionar más adelante) era la encargada de las presentaciones y se excusó por enfermedad. Obviamente, dada la falta de idoneidad e ignorancia en lo referente al campo de la literatura del resto del equipo editorial, nadie pudo decir una línea sobre las obras, ni referirse a sus autores ni pedirles que se acerquen al escenario, al menos, para presentárselos al público asistente al acto”. Una falta de capacidad considerable.
Libros impresentables
El texto que dieron a conocer los escritores de Bariloche también lleva la firma de Pedro Salomón (Viedma), Jorge Carrasco (Villa Regina), Carlos Mercapide (Viedma), Claudio García (Viedma) y Silvia Sánchez (General Roca). En conjunto, cuestionaron con severidad la calidad de las antologías que editó el FER. En relación con el volumen de poesía, “grande fue la sorpresa cuando desde la tapa, ya empezamos a ver los problemas: el lomo del libro montado sobre la portada y por ende vacío, impidiendo identificar al libro en una estantería. Las mismas palabras puestas con tilde y sin ella. Siguiendo con el interior: en la primera página donde deberían estar los integrantes del jurado que intervino en el concurso, figuran las autoridades del gobierno provincial -propaganda política-, no habiéndose escatimado espacios para colocar los logotipos de Cultura Río Negro, Fondo Editorial Rionegrino y el escudo de la provincia, en otros lugares del libro”.
En la antología de cuentos “se repiten los errores ya descriptos, sumados a los problemas de desprendimiento de las tapas, solapas que no dejan cerrar el libro y correcciones de escritura literaria mal hechas: textos ‘intervenidos’, problemas de sangría, armado defectuoso de los diálogos con desconocimiento total del uso de los guiones, doble espacio donde no corresponde, márgenes inexistentes, encabezamientos ilegibles, tipografía mínima que dificulta la lectura”. Mencionaron los escritores que “Carlos Rey, fallecido el 26 de mayo último, se puso en contacto, unos días antes, con la imprenta Minigraf para reclamar acerca de la encuadernación de la Antología de Cuentos de la que forma parte, y le contestaron que ellos no habían realizado ese trabajo, que de allí no había salido ningún ejemplar impreso. Nos preguntamos quién estuvo a cargo, ya que figura esa imprenta como la responsable (tenemos los e-mails que lo atestiguan) y qué significa esto: ¿que para tener algo que mostrar en la Feria hicieron estas ediciones (‘truchas’) con otra imprenta? Tendrán que dar explicaciones”.
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